Presentación

Kick End se puede traducir por 'patada final'. Se trata de la patada al aire con la que Bryan Adams en los 90 solía poner el punto final a algunos temas rock sobre el escenario. Una patada que simboliza muy bien al Bryan que desde este blog queremos defender y recordar. Pero Kick End representa también un gesto simbólico de una comunidad de fans muy extensa, los fans veteranos, que tras años de silencio hemos decidido dar una patada, desmarcarnos del resto y expresar nuestro sincero disgusto por el devenir de la trayectoria musical del canadiense desde el unplugged de 1997. Por fin salimos a ejercer nuestro derecho de opinión, a decir lo que pensamos.
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martes, 22 de mayo de 2012

Los olvidados. Buenos temas que nunca han sonado en directo




Es evidente que a lo largo de toda una carrera musical, los setlist de un artista se formen gira tras gira con un conjunto concreto de canciones, en general sus grandes hits y sus singles. Y con los años, algunas de esas canciones acaban convirtiéndose en clásicos inamovibles que no abandonan el setlist jamás. El canadiense no es una excepción, y sus temas más conocidos siempre han sonado sobre el escenario: Cuts Like A Knife, Summer Of ’69, Run To You, Heaven, It’s Only Love, Can’t Stop This Thing We Started, (Everything I Do) I Do It For You, The Only Thing That Looks Good On Me Is You, 18 Til I Die, Let’s Make A Night To Remember, Back To You, Cloud Number Nine y When You’re Gone.

Dejando a un lado ese puñado de clásicos, el resto de canciones han tenido un protagonismo dispar en sus conciertos. Algunas como One Night Love Affair, She’s Only Happy When She’s Dancin’, Somebody, Kids Wanna Rock, This Time, Take Me Back, Straight From The Heart, Lonely Nights, House Arrest y There Will Never Be Another Tonight, asumieron bastante protagonismo a lo largo de los años y su papel fue importante. Otras sin embargo tuvieron su oportunidad durante una gira o dos, y no volvieron a sonar. Es ley de vida, aunque considero que Bryan fue injusto con ciertos temas que funcionaban realmente muy bien, como Hindin’ From Love, Remember, Win Some Lose Some, Fits Ya Good (la versión original), Don’t Leave Me Lonely, Low Life, I Think About You (la versión original) o Before The Night It’s Over.

Otras sí que se merecieron la retirada, tras cumplir con su función y agotar un ciclo, como Long Gone, Touch The Hand, Hey Money – I’m Packin’ You In!, All I Want Is You, Please Forgive Me o Do To You.

Hubo algunas canciones que llegaron a aparecer fugazmente, descartadas enseguida porque –suponemos- bajo el punto de vista del canadiense no cuajaron. Pasó con Another Day, Is Your Mama Gonna Miss Ya?, Black Pearl, We’re Gonna Win, How Do Ya Feel Tonight?, y muchas de sus últimos discos como Get Off My Back, This Side Of Paradise, Nowhere Fast, o I Was Only Dreamin’.

Bueno, ¿y los temas que jamás ha tocado en directo?. De todos ellos, creo que hay un puñado de muy buenas canciones que podrían haber funcionado bastante bien y sin embargo Bryan nunca las ha considerado, o simplemente nunca se ha molestado en añadirlas a los ensayos previos antes de una gira. En mi opinión, habrían aportado color, y tienen poco que envidiar a algunos de los clásicos. Este artículo pretende ser un gesto para rescatar durante un instante a esos temas del olvido.

Wait And See

Pertenece a su primer disco. La verdad es que cuesta creer que no lo tocase en sus primeras  giras, donde no había mucho repertorio que elegir. Pero fue así. Sin ser un tema de rock auténtico, tiene ritmo y habría sonado bien, estoy seguro. Si lo tocas con la guitarra española te sorprendes gratamente y es uno de esos temas que gusta tocar.

What’s It Gonna Be

Un buen tema del album Cuts Like A Knife, guitarrero y pegadizo al puro estilo del canadiense. Trabajándolo un poco en los ensayos es muy posible que se hubiese hecho un sitio en el setlist de la época. Una lástima.

Home Again

Balada del album Into The Fire que contiene uno de los mejores solos de Keith. Las guitarras son espectaculares, y siempre me he preguntado cómo habrían sonado en directo. Eso sí, aparentemente es una canción difícil de cantar, pasional, con registros altos, y que requiere dejarse la garganta, pero bueno, Bryan ha demostrado muchas veces que lo sabe hacer muy bien ante canciones exigentes.

Not Guilty

Muy fresca y cañera, estoy convencido de que este tema habría funcionado a pleno rendimiento sobre los escenarios. De hecho, se grabó muy orientada al directo. A Bryan se le escapa un ‘C’mon Keith!’ antes del solo de Keith, muestra del espíritu directo que tiene Not Guilty.

Don’t Drop That Bomb On Me

La versión rock original de este tema nunca se ha tocado en un escenario, aunque una versión reggae acústica apareció en algún setlist de 2003. Se trata de uno de los más duros y salvajes temas del canadiense de toda su carrera. Da la impresión de que es difícil de tocar, entre otras cosas porque las guitarras hacen muchas virguerías y cabriolas. Puede que se descartase por su complejidad.

Fearless

Un gran tema del On A Day Like Today, que sin embargo nunca asomó a los escenarios. Es posible que no hubiese funcionado todo lo bien que se merece, como pasó con How Do Ya Feel Tonight?.

What Does It Do To Your Heart

Cara B del single When You’re Gone, este tema tiene un ritmo y un guitarreo tan pegadizo que su éxito en el escenario estaba asegurado. Se le da un aire a una de las que mejor ha funcionado desde siempre, Lonely Nights.

She’s A Little Too Good For Me

Room Service no contenía ningún tema que realmente mereciese la pena, a excepción quizás de la balada Flying y del tema que daba nombre al disco, Room Service. El resto podían haberse quedado perfectamente como caras B. De ellos, East Side Story y She’s A Little Too Good For Me habrían sido unas caras B de gran calidad, de hecho, la primera de ellas casi lo fue de un single del anterior album. La que nos ocupa, She’s A Little Too Good For Me, tiene el ritmo y la frescura suficientes como para haber hecho un papel digno en los conciertos, y más en los de su época, salpicados de momentos unplugged. Eso sí, con el debido cuidado de tocarlo sin precipitaciones, para evitar repetir lo que le sucedió a We’re Gonna Win en la gira de 1997 (lo tocaron a una velocidad tal que parecía un pasacalles de las fiestas de un pueblo).

viernes, 20 de abril de 2012

Su primer álbum



1980 fue el año del osito Misha, mascota de las olimpiadas de Moscú, y que acabó siendo uno de los iconos que simbolizaron la frontera entre la década de los setenta y la de los ochenta. En aquella época triunfaban en el cine las sagas de Superman y Star Wars. Ambas estrenaron su segunda entrega ese año. En el mundo de la música, The Police publicó su tercer álbum, con De Do Do Do, De Da Da Da como tema más conocido. El Boss hizo lo propio con The River, AC/DC con Back In Black, y Queen sacó también disco nuevo. Un desconocido grupo irlandés llamado U2 publicaba además su primer trabajo. Y en diciembre de 1980 el mundo se vistió de luto tras el asesinato en pleno Central Park de John Lenon, lider espiritual de Los Beatles y quizás la figura más influyente de la historia de la música pop y rock.

Aquel año tan lejano en el tiempo, un joven canadiense de Vancouver llamado Bryan Adams, visceral, descarado y flacucho, editó también su primer disco. Fue un álbum grabado con pocos medios y poca o ninguna ayuda exterior, es decir, sin un productor al mando que aportase algo de experiencia. La única experiencia la tuvo que poner Jim Vallance, su socio compositor en la sombra. Al final, Jim apechugó con todo el currele, ya que Bryan a sus 20 años era un recién llegado. Sin una banda propia, ambos se encargaron de tocar la mayoría de los instrumentos (salvo colaboraciones aisladas en alguna canción).

Puede que al primer vistazo, y al segundo y al tercero, este nos parezca a todos el peor disco de la carrera del canadiense, no sólo porque sólo contiene 9 canciones, y porque su voz no era en ese momento todavía la voz que le identificaría en el mundo del rock, sino además porque contiene melodías y aires muy poperos. El rock existente en este álbum se encuentra un poco camuflado.

Con este artículo quiero romper una lanza a favor del The Purple Album, que es como lo llama Bryan coloquialmente. Hay que recordar el momento histórico en el que se editó, con fuertes e inevitables influencias de las bandas que hacían rock por entonces (o que los críticos dicen que hacían rock). The Police y Dire Straits eran algunas de las bandas que marcaban estilo, junto a Bruce Springsteen y Queen. La voz de Bryan en el disco no es menos rockera que la del Sting de entonces, y algunos temas están a la altura del De Do Do, De Da Da. Si a eso le ponían la etiqueta de rock, Hidin’ From Love, Win Some Lose Some o Remember no son menos, están sinceramente a la misma altura. Por tanto, en aquel contexto este disco era y es muy digno.

Otro dato que quiero señalar es ese aire de los 70 que envuelve a algunos de los cortes, contaminados levemente (y yo diría que casi inevitablemente) por el boom discotequero tipo ‘fiebre de sábado noche’ que estaba arrasando en las pistas de baile y fuera de ellas. Los Bee Gees, ABBA y Boney M lideraban junto con otros ese movimiento musical, que conocemos como música disco de los 70. Bryan, que precisamente acababa de editar (sin que él lo pretendiese) un año antes un tema disco, Let Me Take You Dancing, es indudable que quería romper ya en este su primer álbum con esa tendencia, aunque no evitó que aflorasen unas mínimas trazas (escucha Don’t Ya Say It). Que el disco refleje una ligera contaminación de los ritmos de los 70 no me parece mal, al contrario, creo que enriquece el resultado final.

Es curioso descubrir que se grabaron 3 video clips, para los temas Remember, Give Me Your Love (en el que Bryan sale fumando, cuando años después sería uno de los artistas más antitabaco), y Hidin’ From Love. Su siguiente disco, You Want It – You Got It, con más presupuesto y mejor acabado, no tiene sin embargo ningún single en forma de video clip, y su tercer trabajo, Cuts Like Knife, importante porque fue con el que consiguió hacerse por primera vez un hueco en el panorama musical, sólo arroja dos videos musicales, el de Cuts Like a Knife y el de This Time. Conclusión: hasta la publicación del gran Reckless, su a veces marginado  primer disco fue no obstante el más prolífico en video clips.

Que Bryan reniegue de ese primer álbum pienso sinceramente que es una opinión infundada y sin base real. Hasta la publicación de Reckless en 1984, en sus conciertos tocaba tantas canciones del The Purple Album como de los demás. Está claro que su primer disco era para él uno más. Y Remember ha llegado a aparecer en raras ocasiones en la gira de 18 Til I Die de 1997 y en la de The Best Of Me de 2000. Es cierto sin embargo que habría estado genial que el Bryan de los 90 hubiese rescatado más temas y con más frecuencia, como Hidin’ From Love o Win Some Lose Some, pero eso no significa que debido a ello reniegue de su primer LP.

miércoles, 1 de febrero de 2012

18 Til I Die: un juvenil y fresco rock de hojalata




Bryan empezó el año 1995 descansando en su retiro de Jamaica, en una solitaria casa junto al mar. Se encontraba tan cómodo y tan a gusto, que a final de año volvió con toda su banda, cargado de su estudio de grabación móvil (el Warehouse Studio Mobile) y dispuesto a grabar el nuevo disco en ese enorme caserón.

La producción de un disco, o dicho de otro modo, el instante en el que un puñado de canciones evolucionan y pasan de ser simples maquetas a convertirse en grandes temas de rock, requiere buenas dosis de concentración, creatividad y paciencia. Pero Bryan decidió afrontar esa fase tan importante en un lugar caluroso, húmedo, soleado, y rodeado de grandes ventanales de luz como era una vieja casa colonial frente al mar del Caribe, y con unos medios técnicos tan precarios como los de un estudio móvil. Curiosamente todo lo contrario de lo que ofrece un estudio de grabación profesional, sin ventanas, insonorizado y con un equipo de grabación técnico y humano de garantías.

Un inciso: no todo se grabó en Jamaica. En marzo de 1996 Bryan se trasladó con su estudio móvil a la pequeña localidad francesa de Ramatuelle, en la costa mediterránea, y allí junto a “Mutt” Lange escribió y grabó en tiempo record The Only Thing That Looks Good On Me Is You y 18 Til I Die, nada menos que el primer single por un lado y el tema que daría título al disco por otro.

El resultado final fue un álbum de un rock fresco, pegadizo y comercial, de canciones escritas casi todas con “Mutt” Lange como en el wakingup, pero canciones en general cortas, sin terminar de madurar a medio camino entre la maqueta y su versión final, sin apenas solos de guitarra, e incluso con una ligera influencia caribeña en un par de ellas. Otro aspecto negativo es el sonido, algo saturado y un poco chillón y trompetero, como distorsionado con un aparato de hojalata. A veces las guitarras en lugar de sonar literalmente chillan.

Acompañado de una estética colorista y fresca, el disco salió al mercado el 4 de junio de 1996. Tuvo buena prensa y acogida en Europa, mientras que en USA sucedió todo lo contrario, se criticó hasta el propio título. Las ventas fueron dispares, siendo Inglaterra y Alemania los países que arrojaron mejores números. En USA apenas consiguió vender medio millón de copias.

Contrariada por el mal resultado en el mercado americano, la discográfica decidió reeditar el disco a finales de 1996, volviéndolo a lanzar internacionalmente con otra carátula (cambiaron la tonalidad naranja de la portada por tonos púrpura) y le añadieron un nuevo tema, un dúo con Barbra Streisand titulado I Finally Found Somenone. Prácticamente era el mismo perro con distinto collar. El consumidor americano no picó y las ventas siguieron bajo mínimos.

Alguien con los galones suficientes, y su manager Bruce Allen era el mejor posicionado, le debió explicar al canadiense que 18 Til I Die no era un disco de rock puro, que las canciones en sí eran buenas, pero que tendrían que haber madurado más en la fase de producción. Que Jamaica no era el lugar más apropiado para crear rock. Es muy probable que Bruce Allen, con su temperamento siempre a flor de piel, le dijese algo parecido. De todas formas toda la responsabilidad no era de Bryan. “Mutt” Lange tendría que haber liderado el proyecto, pero había estado cada día más inmerso en otros asuntos (produciendo los discos de su nueva esposa, Shania Twain) y 18 Til I Die lo acusó. Al final Bryan tuvo que liderar la producción él mismo.